Realmente me sorprende la resiliencia de algunos emprendedores; es algo fuera de este mundo. Hace mucho tiempo conocí a un emprendedor que tenía (o tiene) un café aquí en Playas de Tijuana. Se dedicaba —o se dedica— a la producción de café en grano: lo tuesta, lo muele y lo distribuye por todo el canal correspondiente a este producto.
Lo que más me asombra de los emprendedores, y a eso voy, es que prácticamente él estaba en la lona. Pero con esa resiliencia que nos caracteriza a los mexicanos y a los tijuanenses, hoy sigue dando la batalla. Generalmente por las tardes se siente ese aroma a café y de triunfo cada día.
Esto me recuerda que nunca, nunca debemos dar nada por perdido. La resiliencia que tenemos como seres humanos y la capacidad de adaptación ante las adversidades hacen que los proyectos sigan adelante; luchar por nuestros sueños es lo más importante que podemos hacer en la vida. Y si podemos vivir de eso, seremos totalmente triunfadores en el proceso de emprender.
Felicito al dueño de este café por ser una inspiración aquí en Playas y por demostrarnos cada día, a través del aroma de su tostado, que sí se puede. No debemos darnos por vencidos ante cualquier adversidad; lograr nuestros sueños siempre estará al alcance, siempre y cuando estemos dispuestos a pagar un precio y a seguir oliendo el café con aroma a Playas.